Gracias, Señor, por mi quimioterapia número 23.
Enero 16, 2026
Hoy llegué a casa cansada, me senté, respiré… y en ese silencio entendí que Tú sigues trabajando en mí, reconstruyéndome con nuevas perspectivas.
Han brotado lágrimas: algunas de nostalgia, otras de gratitud. Porque aun en medio del proceso, me sé bendecida. Cada día me muestras Tu misericordia. Al respirar, recordé la alabanza “Eres Especial” y su música me hizo sentir abrazada, sostenida, mirada con amor.
Saber que hoy estoy estable en la enfermedad me llena de esperanza, y pienso en el amor concreto que recibo a través de quienes me cuidan.
Gracias por el Dr. Samuel, el Dr. Leonardo y el Dr. Pimentel.
Gracias por las manos y el corazón de Miriam, Tania, Esme, Gustavo, Arturo y Nancy.
En cada uno de ellos reconozco Tu ternura.
Hoy, aun cansada, me reconozco profundamente afortunada.
Gracias, Señor.