Querido Dios

Noviembre 7, 2025

Querido Dios:

Hoy, durante mi quimio número 18, me encontré observando los rostros a mi alrededor.

Algunos reflejaban esperanza, otros miedo… y entre saludos y palabras de ánimo, sentí esa unión silenciosa que nos hermana en la lucha.

De pronto, me invadió la ansiedad “ese vaivén de frío y calor que no sé explicar” hasta que el sueño me venció.

En ese instante, te hablé Señor en silencio, y te pedí que cada gota que entrara en mi cuerpo sea una caricia tuya, una restauración de mis células, un acto de tu infinita misericordia.

No niego mis miedos, Señor, pero hoy, con humildad, te los confesé.

Si este camino forma parte de tu plan, lo acepto con amor.

Porque sé que ese amor que me sostiene, es el mismo amor que tú me has dado desde siempre.

Gracias por acompañarme, por no soltarme, y por darme la fuerza para seguir confiando, aun en medio de las sombras y de los efectos de este tratamiento.