Bienvenido, diciembre.

Diciembre 1, 2025

Llegas como un susurro de esperanza en medio de mis días difíciles, como una luz suave que se enciende en el corazón cuando inicia el Adviento.

Hoy abro este mes con nuevos anhelos, con la fuerza humilde de quien sigue luchando y la certeza de que Dios sostiene cada uno de mis pasos. Y mientras contemplo el pesebre, mi oración se vuelve más profunda, más confiada, porque sé que en ese Niño pequeño habita el poder de obrar en mi sanidad, de regalarme paz, fortaleza y consuelo.

Diciembre, te recibo con Fe. Que cada día traiga un pequeño milagro y que el amor del Señor me acompañe como esa estrella que nunca deja de brillar.